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EL teatro independiente EN ESPAÑA, 1962-1980

Alberto Fernández Torres *

El movimiento de grupos profesionales de Teatro Independiente ha sido uno de los fenómenos más importantes en la historia del sector escénico español de las últimas décadas.

Aun cuando la trayectoria, el análisis y el balance de este fenómeno están lejos de haber quedado cerrados y siguen suscitando debates y opiniones encontradas –de hecho, este sitio web nace precisamente con la voluntad de contribuir, con toda modestia, a arrojar una luz sobre ellos–, hay pocas dudas de que, de no haberse producido y desarrollado este movimiento, el teatro español actual sería muy diferente; y, sobre todo, incuestionablemente peor.

No es solo que, a lo largo de varios lustros que se extienden por el franquismo, la transición y la democracia, más de un centenar de grupos profesionales, arraigados en todos los territorios de España, dejara una importante huella en lo teatral, en lo social y hasta en lo político, sino también que una parte amplia y muy significativa de los mejores profesionales de la creación y la gestión escénica, en sus muy diversas facetas, que continúan actualmente en activo en el sector teatral español tuvieron un relevante protagonismo en el Teatro Independiente o una estrecha relación con su desarrollo.

Fotografía

Una historia cercana, pero borrosa

Sin embargo, resulta como poco paradójico que un fenómeno no tan lejano en el tiempo sea hoy recordado con perfiles un tanto borrosos y valoraciones de muy distinto tenor.

Es verdad que los testimonios documentales acerca del Teatro Independiente se hallan dispersos y prácticamente reducidos a textos que resultaron editados, cuando lo fueron, en fuentes que hoy no son de muy fácil acceso.

Hay, sí, abundantes referencias informativas, casi siempre concretas y puntuales, en las secciones especializadas en cultura de los diarios y revistas de la época; o, con más dedicación y profundidad, en número reducido de publicaciones teatrales de existencia casi siempre dificultosa e intermitente. También hay ensayos y tesis –menos de los que sería deseable— que han abordado total o parcialmente el estudio del movimiento de Teatro Independiente. Sin embargo, el volumen disponible es insuficiente; y la documentación gráfica y audiovisual, muy escasa y de calidad, por decirlo con suavidad, manifiestamente mejorable.

Difícilmente podría haber sido de otra forma. Los obstáculos de la censura y la situación frecuentemente “alegal” (si es que no directamente ilegal) de las actividades del Teatro Independiente durante el franquismo, los escasos recursos humanos, económicos y materiales de los grupos en cualquier época, el limitado uso social de los equipos audiovisuales durante la mayor parte de su historia y, muy lógicamente, la limitada consciencia de que hubiera que dejar constancia documental de todo aquello para los años venideros fueron algunos de los factores que contribuyeron a ello.

El caso es que, como precipitado de todo lo dicho y de otros condicionantes de no menor calado, el recuerdo actual del Teatro Independiente resulta anormalmente impreciso si se tiene en cuenta el hecho, antes aludido, de que no es un movimiento precisamente lejano en el tiempo.

Un movimiento más complejo de lo que muchas veces se piensa

Impreciso e, incluso, plagado muchas veces de tópicos y lugares comunes. La imagen casi romántica de un grupo de entusiastas aupados a una furgoneta para llevar el teatro a públicos que apenas lo conocían, aunque no exenta de base, reduce notablemente el alcance y las diferentes manifestaciones de un movimiento que fue mucho más complejo y multifacético que lo que muchos suponen.

Buscaban poner en práctica un teatro popular quizá no muy claramente definido, desde luego, pero hubo también en su seno iniciativas de teatro de vanguardia. Llevaron el teatro a lugares que carecían de él y a espacios no convencionales, pero no desdeñaron, e incluso procuraron con ahínco, enfrentarse a públicos más habituados y en locales al uso. Optaron por la itinerancia para llegar a nuevos públicos, pero debatieron ampliamente y aun pusieron en marcha proyectos de estabilidad. Muchos, quizá la mayoría, tendieron a primar la creación colectiva, y casi todos prefirieron hacer dramaturgias muy propias, pero también hubo grupos que trabajaron con algunos de los autores españoles contemporáneos. Constituyeron un movimiento claramente percibido como opuesto al régimen –durante el franquismo– y de clara inspiración progresista –en la transición y en la democracia–, pero fue siempre el teatro, y no la política, su objetivo principal.

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Por añadidura, algunas de sus aportaciones más originales –frecuentemente desarrolladas por imperativos derivados de la escasez de recursos— han tendido a quedar en el olvido, como la materialidad radical de sus espectáculos, el uso diferente de los espacios escénicos, el establecimiento de relaciones directas con el público durante las funciones, la promoción en sus textos de todas las lenguas del Estado español, el intento por dotarse de estructuras organizativas y jurídicas de marcada inspiración colectiva, la puesta en práctica de iniciativas de gestión hasta entonces desconocidas en el teatro español, la creación de circuitos de exhibición fuera de los dos grandes centros urbanos de difusión teatral, la apuesta irrenunciable por la profesionalidad, el impulso de festivales y encuentros, la propuesta de soluciones de futuro rara vez escuchadas por las instituciones públicas y privadas del sector teatral español… fueron algunas de ellas.

Una luz necesaria

Cierto, hubo muchas luces y sombras en todo ello, y no todos los grupos se significaron con el mismo acierto e intensidad. Muchas veces, las intenciones fueron muy por delante de los resultados, y la improvisación se impuso sobre las realizaciones. Pero echárselo en cara a un movimiento que tuvo que trabajar siempre con urgencias, con muy pocos recursos y casi siempre frente a la indiferencia o, más frecuentemente, la manifiesta hostilidad de las instituciones de todo tipo, resultaría ventajista.

Quizás sean esas urgencias, la limitada documentación disponible, las experiencias de muy diverso tipo que se dieron cita en el movimiento y la sensación de que se le dejó morir de manera vergonzante, algunas de las causas que explican que aún hoy sea percibido de manera harto confusa.

No faltan protagonistas de aquel movimiento que lo recuerdan con indisimulado escepticismo y reaccionan, además, ásperamente cuando perciben errados intentos de mitificarlo. Tampoco faltan quienes tratan de minimizar sus aportaciones, generalmente de manera interesada, y reducirlas a una experiencia simpática, pero irrelevante. Por no haber, no hay pleno acuerdo sobre cuándo nació y cuando murió; ni, por supuesto, sobre cuál es su auténtica herencia. Tampoco la hay sobre cuál debe ser su definición exacta y correcta, más allá de la constatación obvia de que era un movimiento que, en general, quería hacer teatro de manera y con contenidos diferente, y ante públicos y lugares diferentes, de los que eran propios del teatro dominante en cada una de las etapas de su historia.

Sería mucho decir que los contenidos de esta web y de otras iniciativas que la acompañan vayan a zanjar la cuestión. Pero sí es obligado reconocer, según antes se ha dicho, que tratan de arrojar una modesta luz sobre ella.

Un espacio abierto a la colaboración

En un mundo ideal, habrían sido excelente recoger toda la documentación y testimonios disponibles, analizarlos detenidamente, llegar a consensos razonables sobre las posibles conclusiones y ofrecer a continuación todo ello convenientemente ordenado. Sin duda, llevaría un largo tiempo conseguirlo y un ejercicio de coordinación de considerables proporciones.

No obstante, un mundo digital, aunque imperfecto, como es el nuestro, ofrece oportunidades más compatibles con la urgencia de no dejar que el tiempo siga pasando desfavorablemente sobre un mejor conocimiento del Teatro Independiente. Por ello, esta web ha sido diseñada con el afán de convertirse en un repositorio ordenado de cuantos contenidos ayuden a ese conocimiento y con la convicción de que nace muy lejos de haberlo conseguido.

En efecto, surge inevitablemente con amplias lagunas, informaciones fragmentarias, ausencias llamativas, errores de datos y conceptos… Muchos de los protagonistas y testigos del Teatro Independiente encontrarán en ella fallos de bulto, sesgos inconvenientes, olvidos incomprensibles y tratamientos desequilibrados, cuestionables y hasta injustos…

Vayan por delante las más sinceras excusas y, sobre todo, la llamada a la colaboración.

Como muy bien saben todos ellos, sería del todo imposible reconstruir la historia, la realidad y la herencia del Teatro Independiente sin dar un primer paso para solicitar sus testimonios, sus contribuciones y los documentos que deseen libremente facilitar a fin de completar convenientemente los contenidos de esta web, que queda abierta desde este momento a todo ello.

El objetivo, sin duda, lo merece.


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* Alberto Fernández Torres es co-director del título de Especialista en Comunicación de Organizaciones Culturales de la Universidad Complutense de Madrid, profesor de las asignaturas de Planificación de la Comunicación y de Teoría e Historia del Teatro en el Máster en Gestión Cultural del Instituto de Ciencias Musicales de la Universidad Complutense de Madrid y profesor invitado del Máster en Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid. Desde 1977, ha venido realizando colaboraciones habituales como periodista en medios tales como Cinco Días, El Mundo, Cambio 16, El Europeo, Insula, El Público, Reseña, Ade-Teatro, Pipirijaina, publicaciones del Grupo Zeta, etc.; es co-autor o coordinador de una docena de libros sobre estos temas.

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El teatro independiente fue un salto de talento y de decisión de unos pocos cientos de personas. Algunas de estas personas participarán de un modo u otro en las actividades y proyectos que se llevarán a cabo, en las mesas redondas, en las entrevistas... Si hay olvidos, serán debidos a nuestra ignorancia y la existencia de este sitio web nos dará la posibilidad de reparar errores u olvidos. El objetivo de este proyecto es que los profesionales y espectadores de hoy, especialmente los más jóvenes, conozcan y valoren a quienes protagonizaron aquel momento.

Quienes formaron parte de esta Historia, quienes tengan materiales que crean que pueden ser útiles para enriquecer este relato, pueden ponerse en contacto con cualquiera de los tres centros de documentación.

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